Bioestimulación: cuidar la piel va más allá de las arrugas

Durante mucho tiempo, hablar de envejecimiento cutáneo era hablar casi siempre de arrugas y pérdida de colágeno. Sin embargo, hoy sabemos que los cambios que experimenta la piel con el paso del tiempo son mucho más amplios y afectan a diferentes niveles.

La epidermis puede volverse más fina, cambia la unión entre las distintas capas de la piel, disminuyen y se alteran componentes estructurales como el colágeno y la elastina y también se producen cambios en el tejido adiposo que aporta volumen y soporte al rostro.

Por eso, el cuidado cutáneo también está evolucionando hacia una visión más global de la piel. En este contexto, la bioestimulación ha ganado protagonismo como una forma de favorecer los procesos naturales relacionados con su renovación, reparación y estructura.

Pero ¿qué significa realmente bioestimular la piel?

¿Qué es la bioestimulación?

La bioestimulación engloba estrategias que buscan activar o potenciar procesos biológicos propios del organismo. Aplicada a la piel, pone el foco en mecanismos relacionados con la renovación celular, la producción y remodelación de la matriz extracelular o la síntesis colágeno y la elastina.

La idea es ir un paso más allá de actuar únicamente sobre aquello que vemos en la superficie. Se trata también de favorecer procesos que participan en el mantenimiento de la estructura y la funcionalidad de la piel.

Este enfoque está relacionado con los avances de ámbitos como la dermatología estética y se inspira también en algunos principios de la medicina regenerativa. En los últimos años, esta forma de entender el cuidado cutáneo se ha trasladado también a la investigación dermocosmética.

Modelo bioestimulación

La piel no envejece solo en la superficie

Las arrugas son uno de los signos más visibles del envejecimiento, pero no son el único.

Con el paso del tiempo, la epidermis se vuelve más fina y menos resistente. También puede perderse cohesión en la unión entre epidermis y dermis y disminuir la cantidad o calidad de proteínas estructurales como el colágeno y la elastina.

A ello se suman los cambios que se producen en el tejido adiposo facial, que participa en el volumen y el soporte del rostro. Como consecuencia, la piel puede percibirse más fina, menos firme, con menor densidad y con cambios en el volumen facial.

Por eso, cuando hablamos de envejecimiento cutáneo, no hablamos únicamente de pérdida de colágeno: también cambia la arquitectura de la piel.

Los 4 marcadores clave del soporte cutáneo

Para entender estos cambios de una forma más global podemos fijarnos en cuatro marcadores relacionados con el soporte de la piel: densidad, firmeza, estructura y volumen.

  • ● La densidad está vinculada, entre otros factores, al grosor y la calidad de la epidermis.

  • ● La firmeza está relacionada con la resistencia de la piel y con la cohesión entre epidermis y dermis.

  • ● La estructura depende de elementos como la matriz extracelular y de proteínas como el colágeno y la elastina, fundamentales para mantener la organización y elasticidad del tejido.

  • ● Por último, el volumen está relacionado también con el tejido adiposo facial, que contribuye al soporte tridimensional y a los contornos del rostro.

Efectos de la bioestimulación

Estos cuatro aspectos no evolucionan de forma aislada. Los cambios que se producen en uno u otro nivel terminan influyendo en el aspecto global de la piel y explican por qué el envejecimiento cutáneo es un proceso mucho más complejo que la aparición de una arruga.

¿Cómo podemos estimular la piel desde la dermocosmética?

La bioestimulación dermocosmética no depende de un único ingrediente ni existe una sola forma de actuar sobre la piel.

Algunos activos funcionan como señales relacionadas con la comunicación celular. Es el caso de determinados péptidos biomiméticos, diseñados para reproducir señales naturales implicadas en procesos de reparación y mantenimiento cutáneo.

Las matrikinas, por su parte, son pequeños péptidos bioactivos relacionados con la matriz extracelular y participan en procesos vinculados a la síntesis y remodelación de componentes como el colágeno, la elastina, los glucosaminoglicanos o el ácido hialurónico.

También encontramos activos ampliamente conocidos como los retinoides, que cuentan con una extensa evidencia en dermatología y dermocosmética por su papel en la renovación epidérmica y en procesos relacionados con la síntesis de colágeno y elastina.

A ellos se suman proteínas biomiméticas y nuevos activos biotecnológicos dirigidos a distintas estructuras implicadas en el envejecimiento cutáneo.

En definitiva, más que un ingrediente concreto, la bioestimulación plantea una forma de abordar diferentes procesos relacionados con la calidad, la estructura y el soporte de la piel.

De la bioestimulación a la rutina diaria

La bioestimulación abre por tanto una forma más amplia de entender el cuidado de la piel: no centrarse únicamente en los signos visibles, sino tener en cuenta también los procesos relacionados con la densidad, la firmeza, la estructura y el volumen de la piel.

Inspirados en este enfoque, desde MartiDerm hemos desarrollado los nuevos productos Redensactiv de Platinum, formulados con Redensactiv Complex, un complejo reafirmante y redensificante que actúa sobre los 4 marcadores estructurales que recuperan la densidad, la firmeza, la estructura y el volumen de la piel.

Bodegón de productos Redensactiv

Redensactiv está formado por Redensactiv Intense, un sérum intensivo reafirmante y redensificante; Redensactiv, una crema reafirmante y redensificante de textura ligera para piel normal y mixta; Redensactiv Nourish, una crema reafirmante y redensificante de textura nutritiva para piel seca; y Redensactiv Night, una crema reafirmante y renovadora nocturna.

Una aplicación de la bioestimulación al cuidado dermocosmético diario para abordar el envejecimiento cutáneo desde una visión más completa de la piel.